Espejismo

La ilusión óptica es un campo de juego para los artistas. Todo artista que representa un objeto "real" sólido en un lienzo bidimensional se esfuerza por crear la ilusión de que el objeto visto es tridimensional; el artista puede emplear una serie de trucos visuales para lograr ese objetivo. Durante siglos, los maestros del trampantojo (engañar al ojo) han creado cornisas, ventanas, balcones y puertas ilusorias para realzar o dar vida a las paredes desnudas.

En el espacio tridimensional, no se necesitan trucos artísticos para producir imágenes ilusorias. En cambio, nuestros ojos y cerebros mismos nos proporcionan ilusiones: vemos, o creemos ver, algo que no es realmente lo que es. Si miras directamente a un cuenco redondo poco profundo, por ejemplo, es posible que tu cerebro no pueda determinar si la forma es cóncava (extraída) o convexa, como la cúpula de un hongo.

El punto de vista desde el que observamos un objeto tridimensional puede ser crucial para "ver" y comprender el objeto. A menos que el objeto sea transparente, no podemos ver partes de él que estén oscurecidas por otras partes que lo cubren. Solo podemos ver una proyección, o sombra, de lo que está directamente frente a nosotros. Bakker capitaliza esta propiedad para que sus esculturas proporcionen divertidos rompecabezas ópticos: si observo la escultura desde este punto de vista, ¿puedo adivinar la forma de la escultura completa? Solo girando la escultura en el espacio, viéndola desde muchos ángulos, puedes descubrir sus sorprendentes simetrías.